top of page
Buscar

Lone Assembly presenta su álbum debut: Knots & Chains

  • Foto del escritor: ruidoomx
    ruidoomx
  • hace 1 día
  • 2 Min. de lectura
Foto: Margaux Fazio
Foto: Margaux Fazio

El cuarteto suizo que suena como si Joy Division se hubiera tomado unas chelas con Editors y luego se hubiera perdido en una noche eterna acaba de soltar su primer álbum: Knots & Chains. Y la neta: es un pinche mazazo de new wave/synth-pop que te agarra del cuello y no te suelta hasta que terminas llorando en posición fetal… pero con esperanza al final, porque estos cabrones saben que la oscuridad no es el final, solo el pasillo.


Raphaël Bressler, Glenn Le Meur, Jim Bodeman y Romain Segu empezaron con el EP That Never Happened en 2024 –un homenaje a un ser querido que se fue y que convirtió a la banda en algo más que amigos tocando. Pues bien, Knots & Chains lleva esa urgencia al siguiente nivel.


El disco es puro claroscuro: dolor, alienación y tristeza por un lado; esperanza, fuerza y coraje por el otro. Todo gira alrededor del control en sus peores formas: el que te imponen los demás (“You're Pulling at the Same Strings” es una de las más pegajosas y crueles que han hecho, con esa voz grave preguntando “¿dónde respira tu dolor?” mientras las guitarras te cortan), el que te impones tú mismo (“The Pain Keeper” y “My Life's Solid” son puñales introspectivos) y el que te impone el lugar donde vives (“The City Works Like This”, donde la ciudad es un monstruo vivo que te absorbe y te escupe distorsionado).



Pero no todo es asfixia. Hay destellos de aire fresco, como en “In the Open”, que es el respiro que necesitas después de tanto peso. Raphaël lo dijo clarito: el álbum es un ciclo que va de la asfixia a la apertura, de espacios cerrados a uno más amplio… aunque frágil.


Sonoramente es frío ochentero pero pulido con producción 2026: admiración total por Factory Records, pero con la franqueza pop de Editors y un toque grandioso en cada compás. Guitarras imponentes, sección rítmica que te empuja y esa voz de Raphaël que te envuelve como humo negro. Es expansivo, ambicioso y con un atractivo pop que no pide permiso.



Si alguna vez te has sentido atrapado por alguien, por ti mismo o por la pinche ciudad que te aplasta, este disco te va a entender mejor que tu terapeuta. Y al final te va a dar un empujón para seguir respirando.

 
 
 

Comentarios


bottom of page