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Diles que no me maten moldea la incertidumbre y el silencio en "Escrito en Agua"

  • Foto del escritor: ruidoomx
    ruidoomx
  • hace 1 día
  • 1 min de lectura
Foto: Sara Messinger
Foto: Sara Messinger

Hay bandas que encuentran seguridad en la repetición de sus fórmulas y otras, como Diles que no me maten, que entienden la música como un río que nunca debe estancarse. La banda de la Ciudad de México integrado por Raúl y Gerardo Ponce, Andrés Lupone, Jerónimo Elizondo García y Jonás Derbez, acaban de liberar Escrito en Agua, su cuarto álbum de larga duración. Es un trabajo que los muestra en su punto de madurez más refinado, abrazando la calma, el espacio y la belleza de no tener todas las respuestas.


A través de un recorrido que bebe del art rock, la improvisación sutil, el krautrock e influencias poéticas que van desde la tradición indígena del occidente mexicano con Tunuwame, hasta el poeta palestino Mahmoud Darwish, la banda entrega un albúm contemplativo donde el silencio tiene el mismo peso que una nota distorsionada.



La naturaleza viva e impredecible de Escrito en Agua se debe en gran medida a su proceso de gestación. En lugar de alquilar un estudio comercial con el reloj presionando en la pared, la agrupación montó un estudio de grabación de guerrilla dentro de una casa en la colonia Santa María la Ribera. Junto al productor Sebastián Rojas, el grupo se dedicó a desarmar, reensamblar y deconstruir cada arreglo. Esto permitió capturar la acústica propia del inmueble: la resonancia de los techos altos, la vibración natural del aire entre los micrófonos y la espontaneidad de la improvisación en el cuarto de ensayo.


Escrito en Agua es una invitación a pausar el ritmo acelerado del algoritmo y sentarse a escuchar un disco que busca acompañarte a habitar las dudas.



 
 
 

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